domingo, 3 de mayo de 2015

Una de Montevideo


Tras la sentida ausencia física de Eduardo Galeano, un pensador, escritor que nos dio cátedra, un latinoamericano de pura cepa. Queremos honrarlo recordando su patria, Uruguay, este post se trata de eso, algunos lugares con encanto, tranquilidad, con la simpleza característica de los uruguayos.

Montevideo, sus dimensiones son similares a las de Rosario (Argentina), eso te permite moverte con facilidad en colectivos, bicicleta, o caminando.

El Casco antiguo lindante con el puerto tiene un aire bohemio. Es histórico, el pasado aun se respira en sus calles, el tiempo se puede decir pasa lento, aquí puedes recorrer la peatonal Sarandí, la puerta de la ciudadela que te lleva a la plaza de la Independencia donde están ubicados los restos de José Gervasio Artigas (héroe nacional por excelencia), enfrente podrás encontrar el palacio Salvo idéntico al palacio Barolo de Buenos Aires. El casco viejo de la ciudad otrora vez estuvo rodeado de fortalezas.



Por la peatonal puedes acceder al museo de Joaquín Torres García artista plástico cuya obra transcendió, seguro conoces sus obras referidas a América Latina. Algunas de sus obras las encontraras también en el Museo Reina Sofía de Madrid. Vale la pena recorrer la historia del pintor, su infancia, las influencias pictóricas, cuando tenía 17 años para completar su formación el pintor se muda a Barcelona y forma parte del Noucentista Catalán (retorno del clasicismo y la tradición mediterránea).  


También por el barrio antiguo puedes ver el mercado del puerto hoy transformado en un lugar gastronómico de excelencia, el tannat es la cepa característica del vino uruguayo, la misma se ha adaptado a la región con un sabor diferente porque el terrua, la mineralidad, la composición climática es diferente. 



La catedral Matriz junto con su plaza, allí se arman ferias de usados, ventas de libros, lo interesante de la plaza es su arboleda, antiguamente hubo trifulcas entre los partidos colorado y blanco allá por los postrimeras del siglo XX.


Puedes visitar al Teatro Solis, bello, señorial, aristocrático, se parece mucho a las dimensiones del Círculo de Rosario, o el Colón de Buenos Aires, tienen un aire de familia los tres e incluso el Imperial de Río de Janeiro.


El teatro se encuentra cerca de la plaza de la Independencia, igual que el palacio Estévez realizado por un argentino.
Uruguay hubiera sido una provincia de Argentina, pero tras la independencia eligió su propio camino.
En uno de estos viajes alquilé una bicicleta y recorrer la costanera a la vera del Río de La Plata, la cual tiene más de 30 Km., atravesando el Faro Punta Carreta, Parque Rodo, Plaza Virgilio, otra atracción es la Playa Pocitos, recuerdo que la vez que fui era domingo, y justo era una fecha cercana a las elecciones, el Frente Amplio había organizado una caravana, por lo que la gente pasaba con bandera del partido, muy emocionante ver tanto civismo.



El Frente Amplio Uruguayo, es un frente de izquierda que se conformó en el año 1971. Actualmente este partido gobierna el país.

Los uruguayos tienen una calidez humana, van a todos lados con el mate debajo del brazo y lo ceban a su manera, a su estilo. Les encanta el fútbol y organizan el Carnaval más largo del mundo 40 noches de carnaval, 20 escenarios, las murgas son inmejorables, por su actuación, música y letras, en relación a este último punto puedes visitar el Museo del Carnaval.

Compartimos con vos algunos links de las murgas uruguayas:


Algunos consideran a la murga como "una comedia musical política".

Compartimos con vos algunas frases de  Galeano:

"Este es un mundo que te domestica para que desconfíes del prójimo, para que sea una amenaza y nunca una promesa". 
"Escribo para los amigos que todavía no conozco. Los que conozco ya están hartos de escucharme".

"No sería capaz de leerlo de nuevo (su libro Las venas abiertas de América Latina). Caería desmayado. Para mí, esa prosa de la izquierda tradicional es aburridísima. Intentó ser una obra de economía política, solo que yo no tenía la formación necesaria. No me arrepiento de haberlo escrito, pero es una etapa que, para mí, está superada".
"En realidad, todos escribimos un solo libro, que va cambiando y se va multiplicando a medida que la vida vive y el escritor escribe. Para mí, Las venas fue un puerto de partida, no un puerto de llegada".

SOBRE LA FELICIDAD

“Nos convencemos a nosotros mismos de que la vida será mejor después de casarnos, después de tener un hijo y entonces después de tener otro. Entonces nos sentimos frustrados porque los hijos no son lo suficientemente grandes y que seremos más felices cuando lo sean. Después de eso nos frustramos porque son adolescentes (difíciles de tratar). Ciertamente seremos más felices cuando salgan de esta etapa. Nos decimos que nuestra vida estará completa cuando a nuestro esposo (a) le vaya mejor, cuando tengamos un mejor carro o una mejor casa, cuando nos podamos ir de vacaciones, cuando estemos retirados.”


“La verdad es que no hay mejor momento para ser felices que ahora. Si no es ahora, ¿cuándo? Tu vida estará siempre llena de retos. Es mejor admitirlo y decidir ser felices de todas formas. Una de mis frases: “Por largo tiempo me parecía que la vida estaba a punto de comenzar. La vida de verdad. Pero siempre había algún obstáculo en el camino, algo que resolver primero, algún asunto sin terminar, tiempo por pasar, una deuda que pagar. Sólo entonces la vida comenzaría. Hasta que me di cuenta que esos obstáculos eran mi vida”.

Esta perspectiva me ha ayudado a ver que no hay un camino a la felicidad.”

“La felicidad “es” el camino; así que atesora cada momento que tienes y atesóralo más cuando lo compartiste con alguien especial, lo suficientemente especial para compartir tu tiempo y recuerda que el tiempo no espera por nadie... así que deja de esperar hasta que bajes cinco kilos, hasta que te cases, hasta que te divorcies, hasta el viernes por la noche, hasta el domingo por la mañana, hasta la primavera, el verano, el otoño o el invierno o hasta que te mueras, para decidir que no hay mejor momento que éste para ser feliz... la felicidad es un trayecto, no un destino.




Viernes nuestra reflexión


viernes, 24 de abril de 2015

Reflexión de viernes

Más reflexiones de viernes. Feliz fin de semana, y FELIZ VIAJES a todos aquellos que estáis recorriendo cualquier rincón del planeta.

jueves, 16 de abril de 2015

La suerte de principiante

"La suerte de principiante no puede fallar", así reza una canción, y la verdad, fue así la suerte estuvo de nuestro lado, participamos de una cata de vinos en una casa cuya especialidad era el sushi, en este pots les contamos de qué se trato.

La cata fue en una casa de sushi (Rosario) un lugar ambientado perfectamente, decorado con una combinación de estilo clásico con una ambientación de negros y blancos, esta casa ofrece sushi sólo por pedido. 




Los vinos que degustamos eran de la Bodega Sophenia. La cual está ubicada en Tupungato, a 1200 metros sobre el nivel del Mar en Mendoza, a los pies de la Cordillera de los Andes. El primer vino que probamos fue un Malbec rosado 2014. Un vino joven, frutado, engañoso, difícil de olvidar Altos Sur.

El secreto de este vino era el equilibrio logrado por que tiene una proporción de 6 gramos de azúcar residual y 5.8 por ciento de acidez. El dulce y el ácido se balancea en el paladar equilibrando los opuestos. La mineralidad del suelo influye en los vinos, por eso el terroir  de Tupungato tiene un sabor particular.
Sabías que cuándo se cosecha la uva le ponen hielo seco para que no se fermente la uva?
Seguidamente probamos un Sauvignon blanc 2013, más complejo en la estructura, un 20 por ciento del vino había pasado por  barrica un 20. Se sentía la mineralidad, de color muy claro.
Luego degustamos un Brut Nature realizado con método Charmat, 50% semillon y 50% sauvignon blanc El otro vino spumante o espumoso estaba basado en las cepas: chardoney y pinot realizado con Método Champenoise.
A la hora de elegir un vino, es conveniente leer la ficha de cata, la misma la pueden encontrar en las páginas web de la bodega, consultar cómo tomarlo, a qué temperatura, en general los vinos tintos se toman a una temperatura de 16, 18 grados, los blancos a 8 y 13 grados, los vinos espumantes a 2 grados. Con qué maridamos el vino, esos detalles hacen que el vino se luzca, se disfrute.
Algunas frases graciosas que escuchamos en la cata:
  • “Mejor sólo que mal acompañado” (algunos vinos es mejor tomarlo solo que comer algo que lo arruine).
  • “Botella abierta, botella muerta” (si abrís la botella, la terminas).
  • “Este vino, baja bombacha” (una frase machista).
  • “Voy a iniciar una campaña de canonización a Don Perignon”.

lunes, 6 de abril de 2015

Los pies en la tierra y la mirada en el cielo

Así definiría los cuatro días que transcurrieron en Los Gigantes (Córdoba) durante Semana Santa del 2015. De qué se trató el viaje, primero de coincidencias, hace tres años un grupo de personas hicimos una excursión a Plaza Francia (Mendoza). Y este fin de semana largo parte de ese Grupo llamado “Magnesio” volvió a salir en búsqueda de otros senderos. La segunda coincidencia es la valoración hacia la actividad denominada trekking o senderismos, la principal atracción del viaje era llegar a la cima del Cerro La Cruz, ubicado en el macizo de Los Gigantes, a 20 km de Tanti.

“Lo más importante no es llegar a la cumbre, lo importarte es bajar” así me explicó otrora vez un guía, y es un lema a tener en cuenta, otra consigna que aprendí en este viaje es: “Yo no subestimó ni al Uritorco” con esta expresión el apasionado de la actividad montañista quiere decir: cuidado con la naturaleza, el clima, etc., no subestimes, no corras riesgos.

De Rosario al Macizo Los Gigantes
Jueves aproximadamente a las 9 horas empezó la travesía, desde Rosario hacia Los Gigantes, viajamos compartiendo mates, peajes, estaciones de servicio para estirar los pies. Un grupo integrado por 9 personas generosas y amateurs de la actividad, algunos más experimentados que otros, algunos provenientes de Rosario y Buenos Aires.
Al llegar a La Rotonda (refugio), en Los Gigantes, acomodamos las mochilas, sacamos la foto grupal y dimos comienzo a la aventura, paso a paso, paso con bastón, bastón con pasos, empezamos a subir, al principios había referencias: pircas o una estrellita naranja, luego no se divisaban esas señales. 

El grupo por emprender la travesía

Pasamos por el famoso “Pollito”, que para identificar la formación rocosa con un “Pollito” tuvimos que exprimir la imaginación, tomar distancia, por suerte un cartel indicaba que la piedra era “El Pollito”, sino hubiéramos pasado de largo sin darnos cuenta.
El Pollito y momentos del ascenso

Seguimos caminando hasta encontrar un lugar adecuado para acampar las 4 carpas que llevábamos, mientras caminábamos, la noche se venía, como dice el Dúo Coplancu: “el cielo el mar de arriba, pierde su luz cuando anoche, y van al desparramo las estrellas”.
Prendimos las linternas y al fin hallamos lugar, creo que interrumpimos la tranquilad de otra carpa que estaba cercana a nosotros. Armamos las tiendas, algunos se vieron más beneficiados por la inclinación del terreno otro no tanto. De noche esos detalles no fueron percatados. Eso si teníamos cerca un curso de agua. Esa noche como todas las otras noches cocinó Eze. Salchichas con puré, el postre lo hizo Gabi, un chocolate magnifico.

Mientras, cenábamos la luna llena nos iluminaba y como dice el poeta mexicano Jaime Sabines: “La luna se puede tomar a cucharadas, o como una cápsula cada dos horas. Es buena como hipnótico y sedante y también alivia, a los que se han intoxicado de filosofía, Un pedazo de luna en el bolsillo, es el mejor amuleto que la pata de conejo”. Veníamos las figuras que conformaban las rocas, charlando cálidamente, compartiendo.









El viernes en la armonía de la naturaleza, en lo melifluo del arroyo despertamos, desayunamos, preparamos los equipos y partimos para nuestro objetivo, cerro La Cruz, que ostenta la mayor altura del macizo, según el GPS 2271 metros.
Vistas desde el Cerro La Cruz


Allí en ese escenario “cumbrero” almorzamos, a nuestros pies la inmensidad del Valle de Punilla, se distinguía la ciudad de Villa Carlos Paz y Tanti, el dique San Roque, una mina de uranio abandonada, los senderos. En la cima del Cerro se erige una cruz, la cual acumula pulseritas, trapos, mensajes de varios años atrás.
Un momento muy simbólico fue cuando precisamente en la cumbre Javi nos obsequió un banderin traído de las tierras de Nepal, lugar que toda persona que abraza el montañismo desea conocer.
También encontré un letrero con un PR (Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota) el cual inspiró este post de impronta ricotera.

Momento cumbrero


Luego de descender, algunos buscaron el camino del agua que los llevó por otros senderos Javi, Diego y otros miramos el cerro La Cruz desde una de sus paredes Eze, Cintia, Maje, Gabi, Cari y quien escribe, allí contemplábamos las personas que hacían escalada en roca, parecían puntos muy pequeños, en las grietas de la roca, otras personas se encontraban en la cima. Desde ese lugar partimos hacia Mogotes, donde visualizamos unos refugios, cuevas, la casa andinista de Córdoba.


De regreso podríamos decir “No sé bien del menú pero la salsa abunda” el chef que nada tiene que envidiar a Francis Mallmann, junto a los ayudantes de cocina prepararon un guiso de lentejas gourmet. En esta oportunidad el cielo no estaba tan despejado, sino que “el viento que todo lo empuja” amontonaba nubes rápidamente, ese noche Javi o Fabi, porque creo que lo bauticé de vuelta, manifestó su experiencia de viaje a Nepal, Vietnam, Laos, España; entre tantos otros temáticas compartidas entre risas, chistes.


El día sábado, nos despertó la lluvia, los truenos, ese clima trajo como contrapartida meditar adentro de la carpa, charlar y dormir. Finalmente, hicimos senderismo, fuimos al Valle de los lisos, almorzamos “Como pega el sol” dice la chacarera y así era, porque el sol estaba en su esplendor, enseguida vinieron los mates, no faltó conversación, porque el grupo, bien diverso, distinto generaba temas plurales, inclusivos y en ningún momento hubo chistes entre rosarinos y porteños, hubo máximas de Luisa. Confieso que hablé mucho, debería haber llamado al silencio. Hubo charlas de cursos de montañismo, de Jesica Cirio, de la falange en los Uruguayos, la vida de los gatos en la ciudad, el sillón inodoro. El escenario del almuerzo era paradisiaco, había un roca para trepar donde nos entretuvimos sacando fotos, analizábamos las rocas buscando formas, figuras, desde alas, corazón, brujas, y el sonido del curso del río, una postal.

Crédito de Fotos: Javier Salinas

“Miraba el cielo justo a tiempo” mientras íbamos caminando, luego de ver un árbol dorado que al acercarnos nos dimos cuenta que era un liquidámbar, al lado compartía su belleza y excepcionalidad con un ginkgo biloba. Recordemos que en la zona predomina el tabaquillo. De meteorología no sabemos, porque vimos unas nubes que estaban chocando entre sí, unas negras y otras blancas, sin darnos cuenta seguimos caminando; “Cuando el granizo volvió, la campana sonó”, tuvimos que refugiarnos en unas rocas, nos tapábamos con la mochila, aunque no alcanzó puesto que las piedras nos hicieron mesoterapia en el cuerpo. Granizó y lluvia literalmente.

Crédito de foto: Javier Salinas

“Ni bien amainó la tormenta” cruzamos una cueva, a secarnos y preparar el regreso, puesto que la temperatura descendía al ritmo que lo hacían los ríos. En esa cueva unos cordobeses amablemente nos prestaron toallas. De repente mirar el paisaje de vuelta, y ver una metamorfosis, todo se cubrió de granizó, los ríos descendían más rápidos, hasta uno de los árboles se calló, el verde se veía más brillante, los tabaquillos desprendían su piel del tronco y ramas como hojas de tabaco y tuvimos que caminar entre el barro, granizo, piedras resbaladizas. Otro rasgo del paisaje eran las cascadas originadas tras la lluvia.   
El paisaje se había modificado. La adrenalina, era sin dudas la sensación, volver al campamento, la responsabilidad de los que conocían el camino, ese momento para mí fue de máxima concentración puesto que había que poner los pies y los bastones en los lugares precisos. Por momentos metíamos los pies en lugares que parecían seguros, otras veces se enterraban en el granizo, o teníamos que agarrarnos de los tabaquillos (flora de zona), o pisabas y el pie se deslizaba provocando perdida de estabilidad.
Toda una decisión pisar! implicaba consecuencias, “Medís tu acrobacia y saltás” así andábamos.  

En el campamento aun había granizó alrededor de las carpas, tomamos fotos. Los chicos que habían llegado antes, nos esperaban con Café, “Pero el Café con tu suerte se enfría” en este caso se enfriaba porque la temperatura de agradable viro a fresca sumado a que estábamos empapados.

“Hemos perdido el rastro unos minutos”, la tormenta se llevó algunas cosas: nuestra olla de cocina, un cuchillo y un mate, por suerte encontramos la olla con su tapa.
Esa noche tocó de menú capeletinis, tras el frío el menú caliente en este tipo de actividad es fundamental te recupera el espíritu.

Al otro día de domingo volvimos a la base La Rotonda, esta vez caminamos de a ratos con sol y otras veces con nubes que avanzaban hacia el centro del macizo.

Nos tomamos la fotografía de regreso, todos contentos de compartir, de apreciar la inconmensurable belleza del lugar, del esfuerzo y disfrute que representa este tipo de actividad. El fin de semana largo terminó, otra vez la rutina, la cotidianidad de la ciudad “Las despedidas son esos dolores dulces”. Sin dudas “La salida a Los Gigantes” será un recuerdo inmarcesible. Gracias a los compañeros de ruta!.